Coincidiendo con el Año Nuevo, se ha empezado ha solicitar a artistas, grupos y/o asociaciones que realizan un acto sociocultural de ocio en los centros penitenciarios de la CAPV la firma previa de un documento denominado «COMPROMISO DE RESPETO A LA FINALIDAD TRATAMENTAL PENITENCIARIA, A LA DIGNIDAD Y A LOS SENTIMIENTOS DE LAS VÍCTIMAS DE DELITOS EN ACTUACIONES SOCIO-CULTURALES- RECREATIVAS DENTRO DE LOS CENTROS PENITENCIARIOS DE EUSKADI», que reza así:

DECLARO BAJO JURAMENTO QUE LA ENTIDAD A LA QUE REPRESENTO, ASÍ COMO TODOS LOS COMPONENTES QUE PARTICIPARÁN EN LA ACTUACIÓN ARRIBA REFERIDA, NOS COMPROMETEMOS A:

  1. Que la actuación y los contenidos de la misma serán en todo caso favorecedores del proceso de reinserción social de las personas privadas de libertad, y de la apropiada conducta prosocial a la que se dirige el tratamiento penitenciario. En este sentido se evitarán, en el fondo y en la forma, las manifestaciones que puedan suponer un apoyo, justificación, incluso enaltecimiento, de valores y actitudes contrarias a los Derechos Humanos, al Ordenamiento Jurídico y al propio tratamiento psico-social penitenciario.
  2. Así mismo, la actuación y contenidos de la misma en ningún caso podrá ser susceptible de ofender o dañar la dignidad ni los sentimientos de las víctimas de ningún tipo de delito, sea cual sea el bien jurídico protegido.
    En este sentido se evitarán cualesquiera manifestaciones en favor de la comisión de delitos, o de conductas antijuridicas, o que impliquen la sustracción de la acción de la justicia, o muestren desprecio u odio hacia colectivos tales como grupos LGTBI+, mujeres, víctimas de terrorismo, personas con discapacidad, personas extranjeras, o víctimas de otros tipos de violencias.»

No, no lo vamos a firmar, y pedimos al Gobierno Vasco que retire dicho documento.

Sobre el primer punto: no queremos crear cultura para el «Brave New World» («Un mundo feliz») de Huxley. No queremos una actividad cultural para lanzar mensajes a favor de los estados, empresas, prisiones, etc. y censurar toda crítica.

Sobre el segundo punto queremos decir que nos parece especialmente doloroso que, siendo el objeto del documento la censura, se utilice la opresión histórica de algunos colectivos para el lavado de imágen de la cárcel, habiendo sido (y siendo) esa misma carcel un instrumento de esas opresiones.

¿Se pueden cantar «564», «Carcelero, carcelero» o «Sarri Sarri?», «Presos de la sociedad?» o las canciones de Pantxoa eta Peio? ¿Puede une bertsolari criticar la cárcel en un verso?

Lo que quieren es que sean les mismes creadores los que se apliquen la autocensura porque queda mal prohibirlo directamente y al mismo tiempo dan derecho a la cárcel a decidir cual es una cultura aceptable y cual no de forma bastante arbitraria. La cultura debe ser valorado por la crítica y el público.

La cultura tiene un valor terapéutico cuando es libre, cuando es impuesta pierde ese valor. En el fondo se están utilizando las mismas técnicas que en la Inquisición y el franquismo a pesar de utilizar palabras más modernas. Las personas presas tienen derecho a la cultura como las de la calle. Y dentro de los muros hay suficientes cámaras y micros que condicionan la actividad cultural, no añadamos más fantasmas.

Terminemos con una sonrisa irónica. Recordamos en el 80 aniversario de la liberación de Auschwitz aquel «Arbeit macht frei» («El trabajo os hará libres»), lema que presidía la entrada al campo de «trabajo» (exterminio). Quizá las personas de la cultura que alguna vez accedemos la prisión con una obra de teatro, un concierto, una sesión de bertsos o a una conferencia deberíamos gritar algo parecido: «¡La cárcel os hará libres!».

¡La cárcel nos hará libres!

* La traducción del documento al euskera la hemos hecho nosotres.